“CADA CÓNYUGE NECESITA SENTIRSE QUERIDO EN EXCLUSIVIDAD POR EL OTRO”

El sábado 27 de octubre dieron comienzo los Cursos de Orientación Familiar de este curso académico, con una sesión general a cargo de la experta en Orientación Familiar, Sara Pérez Tomé, que, durante dos horas, hizo un repaso a las notas características de la comunicación en el matrimonio. El vestíbulo de Las Acacias acogió a las más de 150 personas que participan este año en los cursos, y que celebraron antes una comida familiar en las instalaciones del Colegio. Se puede ver una galería del acto en el siguiente link: VER LA GALERÍA

Con un tono ameno, Sara Pérez Tomé expuso los rasgos que han de caracterizar la comunicación de los cónyuges en el matrimonio, algo que ella considera como “esencial” para que funcionen bien las cosas. Aclaró las diferencias entre el “gustarse” y el “amarse”, el saber conjugar el “nosotros” por encima del “yo” y el “tú”, la prioridad de los afectos sobre el cónyuge, por delante siempre de los hijos, reservarse espacios de trato exclusivo, hablarlo todo, aprender a escuchar y a perdonar, y aprender a gestionar las distintas crisis del matrimonio por las que atraviesan todas las familias.

Insistió la ponente en saber perdonar de manera “honesta y libre, y no mendigando el perdón como si se nos concediese una gracia. Si el perdón es recíproco, libera, mejora a las personas e infunde el optimismo necesario para superar nuevos problemas”. Para Pérez Tomé es igualmente clave saber reírse juntos –”¿hace cuánto tiempo que no te ríes con tu cónyuge?”–, e incluso, saber aburrirse juntos, aunque aclaró que “no es necesario estar haciendo siempre todas las cosas juntos, pero sí que hay que recuperar los momentos de trato común que la vida misma puede hacer que se dilaten en el tiempo”.

Los principales problemas de la comunicación en el matrimonio son el aburrimiento solitario, la rutina, dar por hecho que el tiempo arreglará las cosas por sí solas, el afán de dominio que rechaza el trabajo en equipo, dejarse llevar por el otro sin implicarse, no saber dejar espacio al otro… Todo ello puede desembocar en una crisis matrimonial seria, pero dependiendo de la manera como se afronte, puede servir para salir reforzados en la unión. El matrimonio debe saber administrar las distancias y tender puentes para que vuelva la cercanía emocional y, juntos, buscar una salida al problema. También deben saber objetivar las causas de los conflictos, y cuando se detecta que son siempre los mismos, hay que sentarse a hablar para afrontarlos juntos. Finalmente, Pérez Tomé hizo referencias a las relaciones conyugales y su valor comunicativo del amor, conocer los ritmos de frecuencia que sirven para una completa expresión del amor con el cuerpo, y el sentido de exclusividad e intimidad que exigen para que sean verdaderas. La fidelidad a la pareja es cosa de los dos, porque aun cuando uno ha podido ser culpable de infidelidad, el otro ha podido ser responsable. Aclaró, también, que muchas veces la infidelidad no empieza con otra persona, sino con el activismo en el trabajo, las relaciones sociales que dejan en segundo lugar al matrimonio, o incluso por una desordenada pasión por una afición. Son casos en los que no se sabe combinar lo mío con lo del otro y se va fracturando el necesario acoplamiento emocional, personal y biológico que necesita la pareja para que el matrimonio funcione.