“EL SER HUMANO, SI NO SE COMPROMETE, NO SABE PARA QUÉ VIVE”

El viernes 25 de enero se celebró la segunda Reunión de Curso para todas las familias de Primaria, ESO y BAC, que estuvo protagonizada por el Profesor José María Contreras, quien impartió una conferencia titulada “Amor matrimonial”, en el marco de los cursos de Orientación Familiar que se están celebrando en Montecastelo y Las Acacias.

En un tono distendido y ameno, Contreras quiso insistir en varios puntos centrales, como que el amor no es sólo sentimiento –”si yo no soy dueño de mis sentimientos, no puedo ser dueño de mis amores“–, sino también inteligencia y voluntad; la distinción entre los amores que se pueden perder y los que no –Dios, la pareja, el trabajo– y que hay que trabajarlos todos los días; la importancia de lo que da sentido a la vida; la confianza entre los cónyuges, fruto de la coherencia de vida entre lo que se dice y lo que se hace; y el sentido del compromiso y de la fidelidad. Para el ponente, los amores primarios “deslumbran en su inicio, pero ese entusiasmo decae, y las personas tienden a fijarse sólo en lo negativo o en lo que cuesta, se aprecian mejor los defectos que las virtudes“. Lo que dificulta la convivencia, es el carácter y las creencias, que nos llevan a no pedir perdón: por defender una postura, se puede poner en peligro todo. Así, “dar el brazo a torcer es una muestra de cariño, porque yo quiero lo mejor para ti, y porque reconocer que tú tienes razón, une mucho. Si uno quiere conservar el amor, tiene que pelearlo todos los días, y ese ha de ser un compromiso irrenunciable, porque el ser humano, si no se compromete, no sabe para qué vive“.

El conferenciante también quiso aclarar que uno ama a una persona cuando la conoce con sus defectos y la quiere con ellos; si no es así, es que sólo hay pura emotividad, puro sentimiento vacío de realidades; aclaró los distintos tipos de infidelidad y sus razones, y el enorme daño que está causando el consumo de pornografía, que provoca la destrucción de muchos matrimonios. Animó a los padres a formarse siempre, como en los Cursos de Orientación Familiar que ofrece Montecastelo, para asentar bien los fundamentos y el sentido de la propia vida.

Al terminar, cada curso se dirigió a su aula, donde se manutuvo el habitual encuentro entre los padres y los Profesores Encargados de Curso, sobre los temas específicos de cada grupo.