“LA EXPERIENCIA Y EL TRABAJO INTENSO NOS HAN HECHO GANAR LA FLLBURGOS”

Humberto Alonso, Daniel Filgueira, Íñigo Maruri, Ignacio Rodríguez e Ignacio Varela han sido los alumnos de 1º de BAC que han dirigido, diseñado y coordinado el equipo de “Montecasteloboot” que se alzó el pasado sábado 18 de febrero con la victoria en la fase regional de la First Lego League, celebrada en la ciudad de Burgos. El resto de su equipo fue elegido por ellos mismos de entre los alumnos que tenían opciones para representar al colegio en la competición. Se decantaron finalmente por Enrique García y Pedro Parcero de 4º de ESO, Jaime Alonso y Carlos Fole de 3º de ESO y Alberto Taboada de 2º de ESO. Al frente de todos ellos, la figura del profesor Bernardo Longa ha supuesto, un año más, la efectividad de un trabajo en equipo dirigido a la consecución del pase a la final nacional que se celebrará en Logroño en un mes aproximadamente. Aún con la victoria caliente en su memoria, charlamos con ellos en esta entrevista.

¿Cómo se gana la fase regional de Burgos?

Íñigo Maruri: Este año ha estado preparada de una manera muy profesional, con una dedicación bastante generosa en tiempo de todos los miembros del equipo y con una adecuada coordinación del trabajo en las distintas áreas. Hemos trabajado de manera activa, aportando todos y mejorando el diseño para ser más efectivo y hemos interactuado de manera constante para lograrlo. Además, la experiencia que tenemos los de 1º de BAC, con 2 o 3 años de participación en este concurso, nos ha proporcionado información que hace más eficaz y rápido nuestro trabajo.

¿Os resultó difícil decidir quiénes iban a ser los componentes definitivos que viajarían a Burgos?

Ignacio Varela: Fue bastante complicado, porque en Montecastelo empieza a haber una larga tradición de participación en las fases previas que se celebran en el colegio. Son ya muchos los alumnos –compañeros nuestros– que saben cómo funciona este concurso y todos quieren llegar a ser integrados en el equipo oficial, por lo que se esfuerzan y sacrifican por alcanzar una de las plazas. Al final, nos hemos fijado para elegirlos en el interés y seriedad de su trabajo, en la creatividad que podían aportar para resolver las dificultades, la capacidad para trabajar en equipo y la implicación personal para trabajar en beneficio de todos.

Habéis hablado de dedicación generosa de tiempo y esfuerzo, de implicación personal…

Daniel Filgueira: Este año para muchos de nosotros ha sido el más sacrificado, en el que mayor empeño hemos puesto por hacer todo de la mejor manera posible. Llevamos desde octubre de 2016 empeñando todos los recreos del curso (de la mañana y del mediodía) en este proyecto y eso termina sumando un montón de horas de trabajo. Por no hablar de no pocas tardes enteras, fuera del horario escolar, sobre todo en el último mes.

Pero muchos se preguntarán si es necesario invertir tanto tiempo…

–El problema es que, al ser muchos momentos breves, no se rinde igual que disponiendo de horas seguidas. Pero, por lo que hemos hablado en Burgos con otros equipos, en todos los colegios hacen lo mismo: dedicando pequeñas sesiones de trabajo en los recreos y coordinando muy bien un trabajo tan fragmentado. Nosotros, una vez conseguido que las cosas vayan rodando, es cuando notamos de verdad los progresos.

También citabais el peso de la experiencia personal…

Ignacio Rodríguez: Efectivamente, es así. El primer año que nos integramos en un equipo recibimos las orientaciones de los que ya habían participado en ediciones anteriores. Aún así, casi todo era nuevo y no tienes tanta visión de conjunto para plantearte soluciones que solo se te pueden ocurrir si uno conoce bien los entresijos de la prueba. Después de 2 o 3 años, uno ya ha probado casi de todo y sabemos bien lo que realmente funciona para ser más eficaces. No obstante, hay un importante nivel de riesgo porque siempre estamos experimentando nuevas opciones que hay que comprobar en la práctica.

Decíais que dentro del equipo hay unas áreas concretas que se tienen que desarrollar personalmente y de manera coordinada. ¿Nos lo podríais concretar un poco más? 

Humberto Alonso: Cada uno de nosotros se ha especializado en un área fundamental. Íñigo Maruri se encarga de programar gracias a sus notables conocimientos técnicos; Daniel Filgueira y yo somos los “shooters” o “lanzadores” de los robots, y analizamos todo lo que advertimos de su comportamiento en la mesa para comunicarlo a los diseñadores; Ignacio Rodríguez es nuestro creativo más loco que siempre experimenta soluciones sorprendentes hasta que llega a una que es brillante y eficaz; e Ignacio Varela se encarga de todo lo relativo a la presentación y exposición del proyecto científico, al marketing para vender las ideas y las relaciones institucionales con otros equipos y la organización, en este caso la Universidad de Burgos. Los más jóvenes han trabajado con nosotros para ir aprendiendo y cogiendo la experiencia que un día necesitarán. Así, los alumnos de 4º de ESO trabajaron en el proyecto científico; los de 3º de ESO en el diseño del robot y Alberto Taboada en la programación con Íñigo.

Además del concurso de robots en la mesa, cada equipo presenta un proyecto científico que es valorado por el Jurado y que también habéis ganado este año. ¿En qué consistía?

Ignacio Varela: Siguiendo la temática general de este año, hemos propuesto un proyecto para desarrollar varios mecanismos que eviten el varamiento de delfines o preverlos en tiempo real para intervenir antes de que se produzcan. Hay que recordar que solo en Galicia se producen al año unos 300 varamientos de estos cetáceos. Hemos desarrollado un sistema de hidrófonos que triangulan en tiempo real la posición de los delfines, que se detectan gracias a los sonidos de sus llamadas. Si se acercan a uno de los puntos negros de nuestras costas, se avisa automáticamente al CEMMA (Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Marinos), asociado al Instituto Oceanográfico de Vigo, y ellos intervienen. Otra solución que hemos aportado es la creación de una aplicación móvil que proporciona a quien aviste delfines o varamientos su geolocalización para transmitirla al CEMMA.

Algún último recuerdo de vuestro paso por Burgos…

Íñigo Maruri: Hubo sus momentos tensos, especialmente lo que nos sucedió cuando íbamos a empezar, pues el robot se reinició desde cero y hubo que cargarle de nuevo toda la programación. Y sus momentos divertidos, como cuando repartíamos chapas de nuestro proyecto científico y algunos pensaron que éramos de una ONG que recaudaba fondos para salvar a los delfines…

Daniel Filgueira: …por no hablar de las actuaciones mágicas de Alberto con su saxo, que introdujo algunas de nuestras actuaciones con piezas de Indiana Jones y de Final Countdown…

Humberto Alonso: …y el gran ambiente de todos los participantes de tantos sitios del norte de España. Conocimos a muchos compañeros con nuestra misma ilusión por ganar y con los que intercambiamos experiencias…

Ignacio Rodríguez: …y no os olvidéis de la organización… Todo salió a la perfección porque en esto se ve que también tienen ya una gran experiencia y trabajan con un nivel de profesionalidad que no deja de ser sorprendente…

Suena el timbre de cambio de clase y termina con él nuestra animada conversación con ellos. Les deseamos toda la suerte del mundo en su participación en la final nacional de Logroño y que se hagan con una plaza para las competiciones internaciones de Dinamarca o de Saint Louise (Missouri-USA).