LAS FAMILIAS DE 1º DE BAC ABREN LA TEMPORADA DEL CLUB DE PADRES

Padres, hijos, profesor encargado de curso, matrimonios encargados y colaboradores del actual 1º de bachillerato pensaron que el inicio del mes de octubre necesitaba ya de un primer encuentro de todos para saludarse, brindar por el nuevo curso escolar y revivir una tradición que llevan muchos años viviendo (desde hace once por lo menos).

“Cocinillas” para todos los gustos

Si de algo va sobrado este curso es de locos amantes de la cocina. Sus menús se atreven con todo bicho viviente que surque las aguas o corretee por las tierras, aderezados con todas las plantas y aromas del mundo, en perfecta combinación de equilibrios y sabores. Por eso, todo encuentro familiar de este curso tiene siempre un algo de toque gastronómico en el que se hacen apuestas con las sorpresas que deparará el mastercheff del equipo, Rafael Moledo. En esta ocasión, cumplió con los cánones y volvió a dar la campanada.

—”Hombre, no me olvidéis a los pinches de cocina, que sin ellos el chef se cae con todo el equipo” —nos comenta uno de los protagonistas habituales en los fogones, Ramón Parcero, quien aportó su sabiduría de veterano a las cazuelas, guisos y a la animada sobremesa.

—”¿Y nosotras, qué, guapo? Porque aquí mucho cocinillas, mucho cocinillas…, pero luego los postres nos los trabajamos las madres del curso” —quiere aclarar una de las afamadas reposteras del grupo, María González, para dejar claro que ellas no solo colaboran sino que son las verdaderas artífices del éxito en la sombra. Y lo cierto es que, si el menú fue excelente, los postres dejaron el nivel por las nubes. Hasta los más jóvenes intuyeron el momento de la repostería y volvieron a hacer acto de presencia en un atiborrado comedor donde se apiñaron los asistentes.

Brindis por el nuevo curso académico

Otra tradición del grupo: el brindis por el nuevo curso académico. Se repite a lo largo de la jornada festiva en toda ocasión que se considere oportuna, que todas son buenas: tan pronto surge en el aperitivo, como en medio de una cocción, como en los postres o los cafés. Lo importante es saludar al nuevo año académico e invocar a las copas al tintineo para que sea, al menos, tan bueno como los anteriores.

Porque este año, no lo olvidemos, para el grupo de familias y alumnos 1º de bachillerato es muy especial. Comienzan el inicio del fin. Este año han decidido asignaturas, opciones, salidas profesionales, futuros universitarios y esfuerzos ilusionados. Esperemos que, como siempre, vayan acompañados de tenacidad en los propósitos, afán de superación y motivación interna. Javier Arcas —el PEC—, por si las moscas, se encargó de recordárselo a unos y otros, de paso que comentaban temas variados en la sobremesa. También surgieron metas de mejora, iniciativas grupales, apoyo mutuo y conocer y aplicar el gran objetivo educativo del colegio para este año: cuidarnos todos muy bien, unos a otros.

La fiesta concluyó con la Misa para las familias en la capilla de Montecastelo, en la que se rezó por las intenciones del curso. Y la recogida final, a base de bayeta, estropajo y fregona, cuidando hasta el último detalle. Todavía hubo tiempo para formular un nuevo encuentro para el mes de noviembre que será exclusivo para padres e hijos varones, y así abordar temas comunes de los que informaremos más adelante.

Las madres, sonriendo en su esquina del fondo del comedor, habían urdido la trama para este nuevo encuentro y así ellas organizar un plan alternativo, exclusivo de madres e hijas. Lo dicho, vamos.

Uno de los brindis por el nuevo curso escolar