EL PODER DEL LADO OSCURO DE LA FUERZA. La policía imparte sesiones a la ESO sobre acoso y drogas.

Como si fuera un argumento más de la famosa saga de Star Wars, el lado oscuro de la fuerza está siempre rodeando nuestra galaxia. Nos envuelve, se nos presenta con el atractivo de un poder inimaginado y puede llegar a seducirnos de mil y una maneras, incluso hasta casi sin darnos cuenta. Durante el mes de noviembre se han sucedido hasta tres sesiones con los alumnos de todos los cursos de la ESO, impartidos por caballeros jedi de la Policía Nacional para informar, prevenir, advertir y actuar.

Acoso y ciberbullying: la valentía de intervenir

1º y 2º de ESO recibieron con cierta expectación a las dos funcionarias del Cuerpo Nacional de Policía. Hablar y escuchar a los miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado siempre impone de entrada —quizá el uniforme y las armas mantengan su poder de disuasión—, pero enseguida uno aprecia el buen hacer y la cercanía de estas personas y uno advierte mejor su papel de servidores públicos que se desvelan por el resto de los ciudadanos.

Abordaron un tema candente en la actualidad: el acoso escolar, con sus implicaciones tecnológicas, o bien en vivo y en directo. Ambas funcionarias remarcaron la diferencia entre acoso e incidentes puntuales para que no se confunda lo uno con lo otro. El acoso se mantiene en el tiempo, está dirigido por un líder al que le sigue un grupo más o menos obligado, y luego están los espectadores, aquellos que presencian el acoso pero que callan por miedo o por no advertir la gravedad de lo que ocurre. El acoso se hace más grave cuando se prosigue en las redes sociales y resto de nuevas tecnologías, pues su alcance es casi universal y se hace omnipresente en la vida del acosado.

La víctima solo tiene una salida: hablar con un adulto —lógicamente con las personas más próximas, como sus padres o tutor— o con una autoridad. Pero no es fácil, sobre todo, por el sentimiento de vergüenza o debilidad que puede transmitir.

Nuestros caballeros jedi también quisieron explicar —para dejar claro la gravedad de este tipo de delitos— las multas y penas a las que se enfrentan los acosadores y los responsables de quienes dependen. A los presentes les sorprendió que un menor de edad puede ser recluido en una institución de menores hasta los 18 años y multas para sus padres y centro escolar que oscilan entre los 12.000 y 30.000 €. Y nos animaron a ser valientes y denunciar pronto si observamos una situación de acoso. Hay que pensar en que la víctima es el ser más débil de esta historia y que sufre injustamente. Ponerse en su lugar es la mejor táctica para animarse a poner en conocimiento de los adultos la situación.

Drogas, legales e ilegales: el oscuro poder de seducción de ser quien no se es

Alcohol y tabaco son drogas legales y ampliamente aceptadas por la sociedad. Ese es uno de sus principales peligros, que no se advierten como productos especialmente dañinos o mal vistos socialmente, a pesar de las múltiples campañas publicitarias de todo tipo de organismos que advierten sobre sus consecuencias nocivas. Y el grado de dependencia evita que el consumidor no advierta el nivel de toxicidad que contienen. Las dos agentes de Policía aclararon que, a largo plazo, se van manifestando los efectos secundarios físicos —enfermedades cardiovasculares y hepáticas, cáncer en los órganos del sistema respiratorio, etc.— y psíquicos. Acompañaron la exposición con imágenes impactantes sobre el resultado de la adicción a estos productos.

Y lo mismo podría decirse de aquellos que caen en las redes de las drogas ilegales. Los efectos para la salud son absolutamente dignos de conmiseración, y a ellos se añade el de la exclusión social. Las imágenes tremebundas que nos presentaron hacen que a uno se le quiten las ganas hasta de tener curiosidad por ellas, pero no dejan de ser una realidad que está presente en todos los sitios del mundo.

Es importante prevenir, pero no hay que despreciar el oscuro deseo que mueve a tantos jóvenes a iniciarse en ellas. Como decíamos, la aprobación social, incluso la tradición en la propia familia, facilita el acceso a casi todos a las llamadas “legales”. Las restricciones de edad para adquirir alcohol y tabaco son fácilmente esquivables y lo que impulsa a su consumo es el deseo de placer, el sentirse adulto y demostrarlo, y el efecto de euforia que proporcionan la mayoría de ellas. El salto a las ilegales puede parecer más complejo pero solo es cuestión de estar en el lugar apropiado o conocer a alguien que sabe. Lo que se desea con ellas es lo mismo que con las “legales” pero tienen un mayor poder de adicción por la intensidad de sus efectos.

Quien se pasea por el borde del lado oscuro tiene muchas más opciones de cruzar la línea que permite probar todo el poder de la fuerza. Aunque esa fuerza sea la que al final te destruya.